Número 13

El déficit de atención me da Amsiedad.

Por Astreo Bernard

El ADHD, o Attention Deficit Hyperactivity Disorder en inglés, es un desorden neurológico complejo que impacta las regiones del cerebro que nos ayudan a enfocarnos, planear y ejecutar tareas. Por esta razón, la gente con ADHD presenta problemas al controlar sus impulsos (¡Oh no!), concentrarse (¡Ayuda!) y organizarse (me dio Amsiedad). En español se conoce como TDAH, Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad, sin embargo, la palabra Trastorno es más fuerte y produce más Amsiedad que la palabra Desorden. El correcto uso de los conceptos es importante para poder acceder con facilidad a la atención médica adecuada. Sin embargo, mientras más riesgoso y disruptivo suene el nombre de una condición más estigma cae sobre ella. La Amsiedad y rechazo que produce hablar públicamente de salud mental y emocional dificulta que estemos informados al respecto y que a la gente que necesita ayuda le sea fácil acceder a ella.

¿Qué es el ADHD? Acorde a la investigación clínica en neurología, y tomando en cuenta los testimonios de las personas que presentan el desorden, el ADHD no es un desorden conductual, no es una enfermedad mental, no es un problema de aprendizaje, ni es una excusa para justificar flojera. ¿Pero qué es entonces el ADHD? Es una alteración en el desarrollo de auto regulación del cerebro. Volviendo al correcto uso del vocabulario.

¿Qué causa el ADHD? A pesar de los años de rigurosa investigación las causas que producen esta condición no son claras. La investigación ha confirmado que esta condición es hereditaria, por lo que su origen es genético (¡Mamá, los genes me dan Amsiedad!). No obstante, la investigación continua, en genética principalmente en los genes relacionados con neurotransmisores como la Dopamina. Así es, la Dopamina juega un rol crucial en este desorden ya que participa en el sistema de recompensa y motivación en el cerebro. Dato curioso, los memes centrados en neurología y salud emocional suelen ser llamados Dopamemes. Si bien la causa precisa del ADHD sigue siendo investigada, dado que es un desorden neurológico, es claro que no es causado por mala crianza, flojera, mala conducta, dieta rica en azucares, videojuegos y televisión.

Los síntomas de ADHD son diversos y pueden variar según la edad, género o características de la persona, lo que puede complicar su diagnóstico. Los síntomas generales son falta de atención y de concentración, hiperactividad, mala administración del tiempo, poco control de los impulsos, emociones intensas, bajo rendimiento. Dependiendo la intensidad de los síntomas se pueden establecer tres casos: el predominantemente hiperactivo, el predominantemente falto de atención y la combinación de los anteriores (el más común, oh no).

La gente que presenta el tipo hiperactivo actúa en piloto automático, tiene poco control de sus impulsos, es impaciente, habla por los codos, interrumpe a otros y se retuerce como chinicuil. La gente que presenta el tipo falto de atención tiene dificultades manteniendo la concentración, terminando tareas a tiempo o siguiendo instrucciones, se distraen con facilidad, son olvidadizos, a menudo pierden cosas, no siguen las conversaciones y suelen soñar despiertos. La gente que presenta el tipo combinado demuestra una variedad de los síntomas anteriores.

Debido a que el ADHD afecta la capacidad de prestar atención los hábitos de las personas que lo padecen pueden ser severamente afectados y causar comorbilidades y conflictos por bajo rendimiento. La mala regulación de la atención y administración del tiempo pueden resultar en malos hábitos alimenticios y trastornos del sueño, haciendo que la persona esté constantemente deshidratada, mal nutrida y fatigada. La dificultad para mantener la concentración afecta el desempeño en la escuela y en el trabajo, haciendo que la persona llegue tarde, cometa descuidos, olvide fechas de entrega o pierda objetos necesarios. Cuando una persona vive una vida con esos retos, la persona recibe constantes regaños, rechazos y maltratos. Es difícil demostrar que la persona está dando su mayor esfuerzo cuando sus errores pueden ser ridículos. Así es como la situación se pone amsiosa. Una vida de dificultad, incomprensión y mal cuidado de la salud desemboca en bajo rendimiento y baja autoestima. Esta forma de vida puede producir amsiedad e incluso depresión.

Un momento. La vida es difícil para todos. ¿No será que todos tenemos un poco de ADHD? ¿Será que a veces tenemos ADHD? La respuesta es no. Que a veces uno tenga momentos o días difíciles no significa que a veces se puede tener ADHD. De la misma forma que tener un momento malo no significa tener ansiedad, ni estar triste por un periodo significa tener depresión. Para considerarse ADHD varios de los síntomas tienen que presentarse todos los días desde la infancia y no necesariamente en malos momentos. Es decir, los síntomas se pueden presentar sin que haya situaciones estresantes.

El diagnóstico de ADHD debe ser realizado por un profesional. Aunque el desorden no es ni nuevo ni desconocido, su diagnóstico y tratamiento no es generalizado, por lo que puede ser difícil encontrar un médico, psicólogo o psiquiatra, con conocimiento especializado. El estereotipo de persona con ADHD es el de niño hiperactivo como Bart Simpson (hay un episodio en el que lo quieren mandar al psiquiatra a ser diagnosticado). Sin embargo, a pesar de que el caso más frecuente es el de los niños hiperactivos eso no significa que esa sea la población más afectada. Eso únicamente significa que ese es el caso más disruptivo que por su desagrado llama nuestra atención. El constante estudio del desorden demostró que las niñas y los adultos, tanto mujeres como hombres, también lo pueden padecer. El caso de las niñas y mujeres es el más descuidado, ya que sus síntomas suelen ser más centrados en la falta de atención y la desregulación emocional, que en nuestro mundo patriarcal son considerados estereotipos femeninos. En el caso de adultos, se demostró una correlación entre la edad de diagnóstico y el nivel de coeficiente intelectual. Mientras más alto el coeficiente intelectual más tarde es el diagnóstico, tomando en cuenta que la persona tenga acceso a servicios médicos. Esto quiere decir que la persona hizo uso de su intelecto para desarrollar estrategias que le permitieran navegar los retos de la vida, pero a pesar del éxito eso no significa que la persona no sufriera y tuviera que pagar un alto costo emocional. También las niñas y adultos han demostrado ser más capaces de disfrazar y enmascarar sus limitaciones. 

Dado que el ADHD es un desorden neurológico es común que se presente en combinación con otros desordenes como el límite de la personalidad, el obsesivo compulsivo, el bipolar, de estado de ánimo, de ansiedad generalizado, en incluso autismo (No, las vacunas no son su causa). También con problemas de aprendizaje como dislexia, discalculia, disgrafia, dispraxia. El traslape con estos otros desórdenes puede ser debido a que afectan regiones similares en el cerebro. Las dificultades en la vida pueden generar experiencias traumáticas y desarrollar un perfil de estrés post traumático. En estos casos complejos puede ocurrir un círculo vicioso en el que un desorden alimente al otro. Por eso es de suma importancia que los diagnósticos y tratamientos sean realizados por especialistas.

A pesar de que el ADHD suena a que da mucha amsiedad, es una condición muy benigna y atendible. Los tratamientos son diversos, compatibles y complementarios. La terapia de psicoanálisis ayuda a trabajar los conflictos personales. La terapia conductual ayuda a identificar dificultades en las tareas y regulación de emociones y a desarrollar estrategias para enfrentar los retos. La medicación psiquiátrica ayuda a regular la neurología. Una buena dieta e higiene del sueño estabilizan la fatiga y buen funcionamiento del cuerpo. El ejercicio es una buena fuente de dopamina. La socialización positiva genera oxitocina. El apoyo y comprensión de seres queridos reduce los conflictos. Muchas veces las personas con ADHD ya han aprendido a lo largo de su vida a lidiar con sus limitaciones, y sólo necesitan de nosotros paciencia y tolerancia.

Por otro lado, no todo son síntomas, y no hay mal que por bien no venga. Dado que la neurología de una persona con ADHD es distinta su perspectiva de la vida también es distinta. A esto se le llama Neurodiversidad. Las personas con ADHD suelen ser muy perceptivas de las emociones de sí mismos y de los demás, por lo que tienen una gran empatía e inteligencia emocional. Son personas muy creativas, piensan fuera del huacal porque toda su vida han vivido fuera del huacal. Son personas innovativas, capaces de tomar riesgos. Son personas resilientes, acostumbrados a recuperarse de la frustración. Cuando están motivados son personas incansables. Son personas con grandes capacidades intelectuales, porque cuando se está tan limitado hay que ser muy inteligente para sobrecompensar y parecer normal.

Otra característica positiva de las personas con ADHD es ser protagonistas de mangas y comics. Un gran número de personajes del manga presentan síntomas y características de ADHD, por ejemplo, Serena Tsukino de Sailor Moon, Goku de Dragon Ball, Naruto de Naruto, Monkey D Luffy de One Piece, Yoh Asakura de Shaman King, Bart Simpson de los Simpson, Mikey de las Tortugas Ninja, Sokka de Avatar la Leyenda de Aang, el Nene Consentido de Dinosaurios, Mabel de Gravity Falls, Jake de Hora de Aventura.  

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